Pido al Departamento de Estado de
Yo estoy de acuerdo con el Presidente cuando dice que el nuevo huso horario va a beneficiar al pueblo (claro, depende del buen huso y haprovachamiento que le demos). Los niños van a dormir más. Los adultos no porque algunos no fueron a votar el 2 de diciembre y justos pagan por pecadores. Pero nos queda el consuelo de ser media hora más jóvenes.
Ahora los niños tendrán sol desde que salen de sus casas rumbo a la escuela (los adultos no, por traidores). Contrariamente a los comentarios golpistas, yo sí creo que con la nueva hora legal, los venezolanos podremos aprovechar mejor la energía solar, al menos hasta las 05:00 PM, cuando llega la oscurana y los malandros comienzan a trabajar (al que atardece también Dios lo ayuda). El actual horario nos ayudará a combatir a la inseguridad mediática, puesto que tenemos media hora más para huirle aceleradamente, con taquicardia y otras compañías.
Los más desprotegidos sentirán los beneficios de la nueva hora legal. Los niños de la Patria, por ejemplo, se acostarán menos tarde en el suelo frío –no necesitarán cenar- y se levantarán cuando el sol les pegue en la cara bien temprano, para ponerse a trabajar porque ellos no tienen escuela a la cual llegar con sol. Serán más felices y quizá pasen menos hambre, pues tal vez se alteren las horas de comida hasta desaparecer.
Me duele decirlo pero la oposición está ciega. No quiere entender que ahora tendremos media hora más para hacer nuestras colas por una bolsa de leche. Y además van a ser a plena luz del día (o con la “pepa e´sol” en la cabeza). Lo mismo ocurrirá con el huevo y el azúcar. Creo que así se le hace frente al desabastecimiento, ganando tiempo para que, cuando menos, los días se acaben primero que las colas.
Viéndolo bien, incluso perderemos kilos –a quienes no nos faltan- porque sudaremos más para llegar a nuestros lugares de trabajo –quienes trabajamos, y en un lugar-. Llegaremos empegostados, sí, pero habremos quemado quién sabe cuántas calorías. ¡Ah!, pero la oligarquía, empecinada en la desestabilización, nunca ve las cosas buenas de la revolución.
Por si fuera poco, operará un cambio en el sistema geopolítico. Ya no tenemos la misma hora que nadie, lo que nos hace un país más fuerte frente al mundo y sus imperios, único, auténtico y más nacionalista. Esta es la hora de la independencia horaria contra el hegemón. Miami y Caracas se han divorciado, temporalmente
Pobre de la revolución que no desbarate todo lo que está y no cree cosas nuevas, así sea sólo cambiándole el nombre a las viejas, o atrasando minuteros… Casi fui cautivado por esta política de Estado tan esperada y fundamental, pero en el camino me pareció que, en aras de mejorar la educación, la salud y la seguridad ciudadana, hubiera sido más productivo y feliz retrasar una hora completa, y eso que poco sé de solsticios y equinoccios. Lo otro es que le temo a las represalias del Comando de la Resistencia y Un Nuevo Tiempo, no vaya a ser que me tasconeen.
(escrito en Diciembre, 2007)
